• 01/04/2006

Maite Pagazaurtundua

¿Cuál es la finalidad de este Congreso?

Es importante dar paz y armonía a personas que lo han pasado muy mal y que han estado solas. Yo me siento una privilegiada porque nunca nos ha faltado el calor de muchísimas personas que no conocíamos, que nos enviaban cartas y nos daban apoyo. Una sociedad, cuando entiende el sentido profundo de la fraternidad, se hace más sociedad. Y cuando hay confianza social todo funciona mejor. Con el Congreso queremos conocer mejor el fenómeno terrorista en la vertiente de lo que significa las secuelas que genera en familias. A quienes nos ha tocado de lleno el fenómeno terrorista no nos ha quedado más remedio que reflexionar de una forma muy profunda y sincera; le hemos visto su peor cara. La lucidez o la sinceridad pueden dar lugar a algún tipo de aportación y eso es lo que venimos a hacer a Valencia.

¿Es importante que la sociedad esté unida en este tema?

Cada atentado te toca de cerca y se revuelve todo tu interior y entonces uno se da cuenta de la necesidad de implicar a toda la sociedad y de trabajar conjuntamente. La soledad de las víctimas es lo que da fuerza a los terroristas y la unión de la sociedad es lo que les quita el poder para sacar adelante esos proyectos absurdos. En la sociedad vasca hace falta que una parte de la sociedad, que nunca se ha implicado, lo haga. La manera de parar esa cultura del odio es hacer ver a los responsables de los atentados que lo son.

¿Es difícil ser valiente y libre en el País Vasco?

Yo nunca me he planteado esas cosas. Lo que sí que considero es que la dignidad y la libertad de pensamiento son básicas para tener una calidad de vida personal mínima. Yo no podría vivir mirando hacia otro lado mientras veo que hacen verdaderas barbaridades con vecinos y primos míos. Hay mucha gente que puede vivir así, yo no, prefiero ser libre por dentro y pelear para ser libre por fuera. Otras víctimas que participaron en distintas mesas redondas también ofrecieron sus testimonios para ePALCO. Irene Villa, quien resultara herida grave por un atentado de ETA en Madrid, comentó que en este Congreso "nos une una bomba, pero en estos momentos nos sentimos con voz y apoyados por una sociedad. Valencia siempre ha estado al lado de las víctimas y a mí esta ciudad me ha aportado mucho". Por su parte, Pilar Manjón, víctima del atentado del 11-M, aseguró sentirse unida a todas las víctimas que participaban en el Congreso "nos unen muchos sentimientos, el mismo dolor y sufrimos el mismo desgarro". Laura Jiménez, también víctima del 11-M, manifestó su necesidad de dar a conocer su situación, "queremos concienciar a la sociedad de que hay que luchar y apoyar a las víctimas". También estuvo en el Palacio de Congresos Mª del Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, quien aseguró que tras la muerte de su hermano se produjo un antes y un después en la lucha contra ETA por parte de la sociedad, "todos nos echamos a la calle y los terroristas pudieron comprobar que había unasociedad unida". Durante los días del Congreso se pudo visitar la exposición fotográfica "En pie de foto" de la Fundación Miguel Ángel Blanco. El Congreso finalizó con la lectura de un manifiesto en el que se recogen las peticiones de este colectivo, entre las que destacan que se tenga memoria hacia las víctimas, se respete su dignidad y se haga justicia.