• 01/04/2006

Nicolás Castellanos

¿Qué le parece que se celebre aquí en Valencia el V Foro de la Alianza Mundial de las Ciudades Contra la Pobreza? El Foro me parece algo necesario y urgente, ya que hoy el problema de la humanidad es la pobreza. Y que se celebre en Valencia me parece que es justo porque esta ciudad es la capital de la solidaridad. Tenemos un proyecto muy importante en Bolivia que se llama "Hombres Nuevos" y gracias a la Generalitat Valenciana estamos haciendo grandes avances. Cada ciudad, a través de sus ayudas, debe dar respuesta a las necesidades reales de los países pobres. Por ejemplo, en toda Bolivia no había ninguna escuela universitaria de teatro y, a través de una subvención de la Generalitat Valenciana, hoy tenemos una escuela que está considerada como una de las mejores de América Latina. Esta es una forma de reducir los niveles de pobreza, ya que en cuanto sube el nivel cultural los problemas de la pobreza desaparecen. Estos proyectos también repercuten en los países que aportan el dinero, ya que es una manera de sentirnos todos más solidarios, más humanos y subidos en ese tren de la solidaridad internacional para que las diferencias entre el norte y el sur vayan desapareciendo y se pueda vivir en todos los sitios con dignidad humana.

¿Aunque cada vez existan más proyectos para erradicar la pobreza, las diferenciasentre ricos y pobres son mayores? Ésta es una consecuencia del esquema neoliberal de la globalización, y todos los que nos encontramos en lugares donde hay pobreza nos damos cada vez más cuenta. En el barrio donde yo vivo, el 60% son pobres y el 40% viven en la miseria. En Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) un millón de personas viven en estas condiciones inhumanas, injustas y crueles.

¿Foros como éste ayudan a que las ciudades tomen conciencia de la situación de pobreza en el mundo?

Sí, ya que es una manera de llegar al corazón de la ciudad, donde tenemos un nivel de vida aceptable, y tomar conciencia de esas otras realidades, y entre todos poder reducir las fronteras de la pobreza.

¿Le produjo satisfacción el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998?

Sí, me produjo una enorme satisfacción y sobre todo me dio ánimo y aliento. Además es una forma de reconocimiento a los que estamos trabajando en pro de una causa tan noble como es que la gente pueda tener un hospital, escuela y una vida de cierto bienestar.

¿Hace falta más concienciación de todos en este tema?

Indiscutiblemente. Hoy todos hablan de que la extrema pobreza se puede reducir. Yo estoy convencido de que si todos los ciudadanos y, por supuesto, todas las instituciones, aportásemos el 1% de nuestro presupuesto y que estos fondos se manejasen bien (es verdad que el problema de la corrupción también está muy presente en estos países), ciertamente, se reducirían de manera extraordinaria los niveles de pobreza. Nosotros hemos hecho treinta escuelas para más de 35.000 alumnos; esto es reducir la pobreza. También hemos trabajado en el Plan 3000, con el que hemos construido varias escuelas deportivas y hasta tenemos una orquesta que ha dado una gira por España con un éxito impresionante. Además, todas estas personas no buscan abandonar su país, sino que quieren quedarse, ya que ven que pueden enriquecerse y adquirir conocimientos. Otro de los proyectos que hemos realizado, en este caso con el apoyo del Ayuntamiento de Alicante, es una residencia universitaria para la gente de las provincias del interior, y los que no pueden pagar lo poco que se les pide, puedan hacerlo a través de trabajo. Esto es hacer programas que van directamente a resolver el problema de la pobreza en el mundo.